░ Las puertas no ajustan

Las malas hierbas sospechan que has dejado la casa,
los geranios lo saben,
y la sal, que no es pura, absorbe la tristeza.
El delator cloruro de magnesio
intuye tiempo de tormenta
y se apelmaza.
Siento humedad en los nudillos de los dedos,
las lágrimas han desplazado unos milímetros las jambas
y las puertas no ajustan.
Pero oculto a la madera que ha sido cortada,
no quiero despertarla, todavía crece.
Tal vez la meza,
tal vez la arrulle
con la nana antigua de las olas.

 

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▪ Elena Soto
(n. Ponferrada, Espanha)
in “Invierno sin corazón” (Kernlose winter), Ediciones Torremozas, Madrid, 2015

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